- Los efectos del cambio climático y de otras amenazas ambientales en la seguridad alimentaria:
Hoy
en día, la agricultura, la silvicultura y la pesca se enfrentan a muchos
desafíos. La producción agrícola mundial tendrá que aumentar en torno a un 60
por ciento para 2050 con el fin de hacer frente a la ascendiente demanda de
alimentos y piensos de una población mundial creciente y cambiante. Sin
embargo, muchos de los sistemas actuales de producción ya están bajo presión,
debido a la degradación de los recursos de tierra y agua, y la pérdida de
biodiversidad y servicios ecosistémicos que resultan de prácticas no
sostenibles. Estos problemas se agravarán por el cambio climático previsto y el
incremento pronosticado de fenómenos meteorológicos extremos. La producción y
los medios de vida se verán afectados por, entre otros factores, las altas
temperaturas que superan los umbrales de supervivencia de cultivos, árboles y peces,
el aumento de la acidez de los océanos y una mayor severidad de los fenómenos
meteorológicos extremos. Si no se hace frente a estas cuestiones de manera
adecuada, no podremos tener éxito para garantizar la seguridad alimentaria
mundial, el desarrollo sostenible y equitativo y la erradicación de la pobreza.
Se
prevé que el cambio climático afectará a los sectores de la agricultura, la
silvicultura y la pesca de muchas maneras diferentes. Mientras que el aumento
de las temperaturas y los efectos de la fertilización por CO2 pueden beneficiar la producción en
algunas regiones a corto plazo, se prevé que las consecuencias globales sobre
los rendimientos sean adversas. Los más afectados serán los más vulnerables,
los que tienen menor capacidad de adaptación y mayor riesgo frente a los
fenómenos meteorológicos extremos. La agricultura, la silvicultura y el uso de
la tierra asociado contribuyen en torno a un 20-30 por ciento del total de las
emisiones de GEI antropogénicos. En particular, la expansión de la agricultura
para la producción agrícola o ganadera es la principal causa de la
deforestación y la degradación de las turberas, lo que resulta en importantes
pérdidas de las reservas de carbono contenidas en estos valiosos ecosistemas,
así como de sus recursos genéticos.
El
cambio climático representa una seria amenaza para la seguridad alimentaria
mundial. Afecta a las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria: la
disponibilidad de alimentos, el acceso a los alimentos, la estabilidad del
suministro de alimentos, y la capacidad de los consumidores para utilizar
adecuadamente los alimentos, incluyendo la inocuidad alimentaria y la
nutrición. Los sistemas agrícolas y alimentarios requieren transformaciones
fundamentales con el fin de responder a los desafíos relacionados con la
seguridad alimentaria mundial y el cambio climático.
La
adaptación de los sectores de agricultura, silvicultura y pesca, centrándose en
la mejora de la resiliencia de los sistemas de producción y de las comunidades
locales que dependen de ellos, es de importancia vital para hacer frente a las
cambiantes condiciones climáticas previstas. Estas acciones deben desarrollarse
en el contexto del incremento sostenible de la producción agrícola. Un uso más
eficiente de los recursos y el aprovechamiento de los servicios ecosistémicos
son elementos cruciales de esta estrategia. La agricultura, la silvicultura y
la pesca pueden por lo tanto contribuir de manera significativa a los esfuerzos
mundiales de mitigación, reduciendo su huella de carbono mediante la adopción
de estrategias de crecimiento con bajas emisiones y mejorando el almacenamiento
de carbono en los suelos, bosques y sistemas acuáticos.
La
humanidad enfrenta un panorama de problemas ambientales serios y sumamente
interconectados, que incluyen desafíos de los que se habla mucho, como el
cambio climático, así como la amenaza igual de grave o más para la
supervivencia de organismos que sustentan nuestras vidas por ofrecer beneficios
claves para el ecosistema, como la polinización de los cultivos y el control de
pestes agrícolas.
Enfrentamos también otras
muchas amenazas: la propagación de sustancias químicas sintéticas tóxicas
en todo el mundo, grandes epidemias y una pronunciada caída de la calidad de
los recursos minerales, el agua y los suelos, y de la accesibilidad a
ellos. Las guerras por los recursos, además, ya están entre nosotros. Por
ejemplo, si estallara una ‘pequeña’ disputa por los recursos nucleares entre
India y Paquistán, esta confrontación podría suponer el fin de la civilización.
Sin
embargo, creemos que la amenaza más seria para la sustentabilidad global en las
próximas décadas será una sobre la que existe un consenso generalizado: la
creciente dificultad de evitar hambrunas a gran escala. Como señala el Informe
del Foro Económico Mundial del 2013, “la seguridad alimentaria global y la
nutrición son preocupaciones mundiales importantes, en tanto nos preparamos
para alimentar a una población creciente con una base de recursos que decrece,
en una era de mayor volatilidad e incertidumbre”.
·
Los efectos actuales y futuros
del cambio climático y otras amenazas ambientales en la región en la que
realizas tu proyecto de investigación:
El
cambio climático es una realidad para América Central, considerada un “Punto
Caliente” en términos de afectaciones por la variabilidad climática. En los
últimos años ha sido constantemente asediada por múltiples eventos climáticos
intensos y extremos, como sequías y huracanes, ocasionando mayores retos y
problemáticas en la región agravados por patrones insostenibles de producción,
un inadecuado uso de la tierra y por la deforestación.
El
sector agropecuario es extremadamente vulnerable a la variabilidad climática.
Algunos de los impactos más relevantes son las alteraciones en la
precipitación, que modifican los periodos de cosecha y siembra, así como aumentos
en la temperatura, que propician la propagación de plagas y enfermedades en los
cultivos.
Esta
situación pone en riesgo la seguridad alimentaria del 52% de la población rural
de la región que depende de cultivos como el maíz y el frijol, en su mayoría
sistemas en secano y por lo tanto que son altamente sensibles a la variabilidad
climática.
Dadas
las características geográficas e insulares, República Dominicana está expuesta
a sufrir los efectos del cambio climático, como lo son fenómenos climatológicos
extremos y recurrentes como huracanes y tormentas tropicales, donde las
condiciones de inestabilidad socioeconómica y degradación ambiental, determinan
fuertes presiones hacia el medio ambiente.
En
términos de agricultura los mayores impactos que se detectan son las sequías,
las inundaciones, pérdida de la agroproductividad, la migración de zonas
agroclimáticas a mayor altitud, tormentas tropicales, huracanes, incendios forestales
en gran parte del país y el aumento del nivel del mar que año con año va en
ascenso, esperándose que para el año 2100 el nivel del mar incremente 105.67 cm
en las costas nacionales.
Bibliografía
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